900 metros. Es la distancia exacta que separa el teatro Luis Poma, uno de los más importantes de la ciudad de San Salvador, de La Galera Teatro, la primera sala alternativa del país. Más de 200 butacas perfectamente aclimatadas sobre suelo enmoquetado frente a las 65 del otro sin apenas separación entre el escenario. Menos de un kilómetro en línea recta a través del Boulevard de los Héroes y, sin embargo, todo un universo.

No teníamos espacio donde ensayar y nos cansamos de pedírselo al Estado y a las organizaciones que  ganaban rédito a costa del esfuerzo sin otro interés que no fuera el teatral”, afirma René Lovo, director y fundador de La Galera. Basta con esta frase para intuir la furia habitual que el mundo del arte se atreve a desatar sobre aquellos que se atreven a cuestionar los dogmas. Pero también el regalo que les hace a los valientes otorgándoles la medida exacta del amor y el compromiso hacia su disciplina. Algo que René aceptó pese a ser consciente de que aquello le apartaría de las principales salas del país. Le dio igual. Lo importante era aportar nuevas ideas. Que el teatro evolucionara. “Está muy de moda la idea de socializar el teatro para insertarlos dentro de las actividades de atención social que el Estado y los organismos hacen. Sin embargo, su concepto está muy afincando en el entretenimiento ligero, casi banal, sin ningún sentido de enfoque estético”, critica René.

cartelCooperación para desafiar la cartelera

¿Por qué no buscar la inserción social a partir de otros esquemas? En el ámbito de las industrias culturales, ¿hablamos de inclusión o rentabilidad? René se enfrentó a esa disyuntiva arropando propuestas rupturistas bajo su proyecto ‘Teatro en Ruta’, ya fueran de El Salvador o de otros países como España, Colombia, Costa Rica o México. Lo importante era desafiar los planteamientos formales y estéticos.

Así fue como ‘Teatro en Ruta’ situó a su público frente a decenas zapatos colgados del techo arrojando tierra bajo un hombre amordazado y ciego como una metáfora de los conflictos autocensurados entre la población colombiana (‘Negro’, del Teatro del Presagio – Colombia). O a las evocaciones de un actor examinando su existencia a través de los personajes que ha interpretado a lo largo de su vida (‘Pasajero de las Sombras’, Teatro del Norte – España). Son dos ejemplos de todo lo que se pudo representar con el apoyo del programa iberoamericano para el apoyo de las artes escénicas IberEscena quien cubrió el 50% del coste.

Y esto lo reconoció el público”, explica René, quien puntualiza que el proyecto no era tanto promover la movilidad de grupos de teatro como agitar las férreas estructuras teatrales de El Salvador. “El ojo del espectador asimiló las metáforas, amplió su criterio y su lectura. Esto es muy importante porque abre una mirada renovada y más amplia”, reitera. Sin embargo, René destaca el aporte moral, la confianza y la legitimidad más allá del desembolso económico. La cooperación, como un instrumento crítico y renovador que incluso permitió a los grupos de España y Colombia brindar talleres y presentaciones pedagógicas a actores y directores salvadoreños.

La Galera seguirá siendo un foro de teatro autónomo, alternativo e independiente en El Salvador que acogerá grupos en ruta por la región que busquen renovar lenguajes, que no copien formas de otros y que experimenten una teatralidad no comercial”, sentencia René, apelando a la necesidad de proyectar una mirada larga. Y también, agradeciendo que la cooperación sirva de palanca de cambio y no como un mecanismo para perpetuar dogmas.

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René Lovo (centro de la imagen). Fan Page ‘La Galera Teatro’

José Albil | @Ortizalbil

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