Nada raro si hablamos de un libro dentro de una biblioteca. La diferencia es que éste no se encuentra clasificado por género en ninguna estantería ni tampoco lleva en el lomo la signatura para que el lector lo encuentre fácilmente entre la multitud. Se distingue porque está a medio escribir, situado en un lugar visible esperando a que el visitante incorpore relatos, recuerdos o una nota personal sobre el conflicto armado colombiano. Así se presenta uno de los llamados ‘Rincones de la Memoria’ repartidos por las bibliotecas públicas del departamento del Cauca. Una iniciativa que forma parte del proyecto ‘Formador de formadores: leer es mucho más”  impulsado por la Fundación Psicovalorados con el fin de recopilar y perpetuar la memoria de las personas y las comunidades afectadas por el conflicto.

El proyecto está orientado a los bibliotecarios con el objetivo de formarlos, estimularlos e incentivarlos para que logren consolidar las bibliotecas como espacios de reconciliación de la comunidad”, explica a Iberoamérica Humana Fredy López, coordinador general del proyecto. El proceso empieza con una premisa: la biblioteca es un mecanismo valioso para la reivindicación de los pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y las comunidades afectadas por el conflicto. A partir de ahí se desarrollan encuentros con bibliotecarios donde se comparten experiencias y acuerdan prácticas comunes que impulsen la reconstrucción del tejido social. Una de ellas, los ya citados ‘Rincones de la Memoria’ donde al margen de la escritura los ciudadanos y las comunidades pueden compartir su legado fotográfico creando sus propias exposiciones.

El proyecto también incide sobre dos aspectos fundamentales: el primero, en la promoción de la lectura en la infancia y hacer de la literatura un complemento cultural que contribuya a su desarrollo. “Es una urgencia y un deber inexcusable dedicar los máximos esfuerzos a aliviar, proteger y compensar a todos los niños que han vivido las experiencias traumáticas de la guerra”, explica Fredy. El segundo, poniendo en el centro de esa construcción discursiva a los adultos mayores debido a su mayor conocimiento de los hechos acaecidos durante los años de conflicto.

Del Cauca al resto de Colombia

Cada municipio debe reconstruir su memoria histórica”, resume Nelson González, bibliotecólogo y representante de la red departamental de bibliotecas públicas del Cauca, quien considera esencial la idea de forjar la figura de ‘bibliotecario líder’. Un propósito para el cual se está contemplando la construcción de una red de bibliotecarios como forjadores de paz.

Actualmente, Formador de Formadores afronta su última fase la cual se extenderá hasta el próximo 30 de mayo gracias al aporte económico e institucional del programa iberoamericano IberBibliotecas y de la Caja de Compensación Familiar del Cauca (COMFACAUCA). A partir de entonces, afrontará el reto de la sostenibilidad. “Para que la memoria histórica perdure, nos queda la tarea de crear otras estrategias y herramientas con el ánimo de no volver a repetir las vivencias del pasado”, explica Nelson.  Un primer paso que vendrá con la creación de un manifiesto que, a partir de la experiencia desarrollada en el Cauca, pueda inspirar al resto del país. “El objetivo fundamental es fomentar la responsabilidad de las bibliotecas públicas como espacios transformadores de la guerra y la violencia en una cultura de paz”, remarca Nelson.

José Albil | @Ortizalbil

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