Pasaban varios minutos de las diez de la noche cuando Alejandra sintió que su tristeza y desesperanza adquirían forma de mujer. Y todo porque su amado no se había presentado a la hora acordada. Presencias femeninas (que en el fondo eran ella misma), merodeando en su salón vestidas con su misma falda ocre y blusa roja, con su mismo paraguas verde abierto de par en par como si el chaparrón que inundaba Buenos Aires se hubiera trasladado al interior de la pieza. A ellas finalmente y aunque tarde se unió su amado, pero también como una presencia difusa e imaginaria que llegó incluso a ponerse boca abajo girando sobre sí mismo. 

¿Cuánto tiempo ha de pasar para que las obsesiones se conviertan en realidad? O quizá, ¿cuánto dinero y atrezo iba a ser necesario para materializar el surrealismo del párrafo anterior que la argentina Gilda Tesone, actriz y bailarina aérea, acababa de imaginar sobre un papel?

Berltor Brecht afirmaba que el teatro consiste en representar figuraciones de acontecimientos humanos ocurridos o inventados con el fin de divertir al público. ¿Qué ocurre cuando la historia que acabas de imaginar supone que los personajes sobrevuelen y leviten en el escenario? Pues que la metáfora adquiere una nueva dimensión. Y que el presupuesto se dispara. Es algo que Gilda Tesone conoce bien después de acumular más de veinte años de producción teatral y de impartir decenas de seminarios sobre la decodificación del lenguaje corporal por toda América Latina.

Charlas de Skype y trapecios

Gilda descolgó un teléfono y contactó con algunos amigos, miembros de compañías de circo tanto en Panamá como en Uruguay, para presentarles su obra ‘Y todo en mi cabeza’: la historia de Alejandra y de sus obsesiones descarnadas cuando comprueba que pasadas las diez de la noche su amado no ha llegado a la cita. La idea era postularse conjuntamente al fondo iberoamericano de apoyo a las artes escénicas IberEscena y captar así los recursos económicos. Lo consiguieron en la convocatoria de 2014-2015, obteniendo un montante de 14.000 euros.

El equipo base se formó en Argentina y, como si fueran las metáforas aéreas que pretendían materializar en el escenario, los primeros ensayos y lecturas de guión se hicieron vía Skype con el elenco repartido en tres países diferentes. Pero la tecnología casi nunca es suficiente. Mucho menos hablando  teatro. “Necesitábamos vernos los ojos para transitar parte de ese camino juntos”, afirma Gilda, recordando en qué se gastaron una parte del dinero. El resto del fondo fue destinado a hacer visibles las metáforas. Es decir, en la instalación del componente aéreo. “La realización de la técnica es muy costosa y gracias al aporte de IberEscena la pudimos realizar de manera impecable”, explica Gilda. “También la escenografía y el vestuario”, añade.

Durante un mes el Club de Trapecistas de Buenos Aires se convirtió en el salón de la casa en la cual Alejandra esperaría la llegada de su amado. Un lugar apacible hasta que, pasadas las diez de la noche, ella comienza a imaginar que él no llegará nunca. Bastan unos pocos minutos de retraso para que los estados más oscuros de su imaginación adquieran forma de mujer representando su locura, tristeza y desesperanza. Mujeres que al ritmo de Vivaldi y el traqueteo de la lluvia vuelan y levitan alrededor de un chubasquero hueco situado en mitad del escenario como si lo vistiera un hombre invisible. Una dosis de surrealismo imparable que lleva incluso a Alejandra a ver a su amado en mitad del salón -aunque siga sin presentarse a la cita-, para columpiarse sobre su vientre antes de que éste decida girar boca abajo.

Así, hasta que de repente suena el timbre de la puerta y se rompe el hechizo. Y se resuelve la trama para dejarlo todo explicado.

‘Y todo en mi cabeza’ llegará previsiblemente a Uruguay a mitad de 2016 y volverá a la escena argentina entre septiembre y octubre. “Estamos con intención de hacerla en Panamá. Desde allí están haciendo todo lo posible para que podamos viajar”, explica Gilda apelando al espíritu cooperativo del fondo IberEscena. “Pero no depende de nosotros”, remarca.

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Elenco ‘Y todo en mi cabeza’ (de izquierda a derecha): Sol Ajuria, Leonardo Haedo, Gilda Tesone y Marina Pomeraniec. (Fotografía: FanPage de Facebook. Cortesía de Gilda Tesone)

José Albil | @Ortizalbil

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