Los jóvenes se emocionaron al recibir el papel donde debían escribir“, afirma Joan Serra Montagut al recordar el momento en el que presentó a los alumnos de una escuela de Guatemala su proyecto de escritura colectiva Ja’ab. La idea era simple: que cada uno escribiera sus conocimientos de la cultura maya sobre un tema concreto para después editar una colección de libros que estaría disponible en las bibliotecas públicas de la región y estimular así la lectura entre los jóvenes. Sin embargo, la simplicidad aparente encerraba uno de los mayores retos de la escritura: trascender, dejar huella. Quizá por eso alguno de los muchachos incluso lloró al recibir su papel.

El origen del Proyecto Ja’ab (‘Año’, en lengua maya), hay que encontrarlo en una pasión: la de Joan, periodista y gestor cultural español, por la cultura maya. Pero también en el deseo de los jóvenes por expresarse, tal como percibió Joan cuando estableció su residencia en la ciudad mexicana de Mérida becado por la Generalitat de Catalunya y desde allí empezó a recorrer los principales enclaves de Belice, Honduras, El Salvador y Guatemala.

De aquella necesidad ajena por expresarse y de su propia pasión, Joan trazó la línea maestra de Ja’ab: fomentar la lectura entre los jóvenes a través de la escritura colectiva. Todo ello en un año fundamental para la cultura maya como lo fue 2012 donde el resto del mundo miraba con disimulo (y mucha atención), los cambios que habían de llegar a partir de 2013 con el primer año de la Nueva Era. El clima mediático para proyectar Ja’ab era perfecto. No había excusas. Era su tiempo. Joan estableció diferentes puntos geográficos en los cinco países de tradición maya y empezó la búsqueda de centros educativos y culturales dispuestos a que sus alumnos redactaran los textos. La cultura maya, contada por los propios mayas. En total, 12 focos de escritura colectiva para impulsar una colección de 12 libros.Cada ciudad, un tema.

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Uno de los primeros apoyos para el proyecto llegó en forma de ayuda financiera por parte del programa iberoamericano IberBibliotecas. “El fondo llegó en la fase inicial en 2013. Nos dio oxígeno económico para financiar la coordinación inicial, los viajes para recabar los textos y el material así como la impresión de tres libros“, explica Joan. También le permitió crear una entidad sin ánimo de lucro llamada SOM Editorial Colectiva para imprimir y distribuir los libros.

Sangre de jaguar y cartas de amor

Valoramos inmensamente el hecho de hacer memoria”, explica Cristina Quiroa, una de las alumnas del grupo de la escuela Los Patojos (Antigua, Guatemala). “Son acciones que luego van cambiando, se van potenciando o eliminando según la coyuntura pero que siempre es necesario recordarlas. Las raíces como punto de partida y las alas para continuar”, remarca.

Cristina se unió a Ja’ab en uno de los momentos más importantes para su municipio: en plena Campaña ‘24-0’ la cual buscaba, a través de un festival de arte, sumar 24 horas sin muertes violentas. “Joan nos pidió que escribiéramos mensajes sobre cómo entendíamos la paz”, recuerda Cristina, quien considera que Ja’ab visibilizó en los espacios públicos -en este caso las bibliotecas, y no sólo de Guatemala-, las dificultades educativas  y laborales que sufren los ciudadanos de las llamadas ‘zonas rojas’.

El de Cristina es un ejemplo más de la libertad creativa y de estilos que alumbraron los 12 libros. Igual ocurrió con el grupo de San Cristóbal de las Casas que redactó su texto a partir de entrevistas a sus adultos mayores, los cuales hicieron ver a los muchachos que en ellos seguía corriendo la sangre de guerreros y jaguares y de brillantes matemáticos. También, que Ja’ab era como la agricultura maya y que ellos, por el simple hecho de escribir, eran ya hombres y mujeres de maíz que conservan sus tradiciones y las adaptan a la modernidad. O como aquella mujer que se hizo pasar por su esposo y transcribió las cartas de amor que éste la había enviado en los años de noviazgo adaptándolas al estilo de trova de la península de Yucatán.

Son sólo ejemplos de las aportaciones de más de 500 personas y de diez universidades de Mérida, Chiapas y El Salvador. El reto para 2016 será imprimir el resto libros para que se unan a los que ya se encuentran disponibles en las bibliotecas públicas del Sureste de México. También, sumar reconocimientos al subcampeonato en el Youth Citizen Entrepreneurship Competition de la UNESCO, el Premio Nacional de la Juventud en la categoría de Comunicación Intercultural de 2014 o el Premio Andrés Bello ‘Saberes para la ciudadanía’, entre otros.

¿Sería posible replicar Ja’ab a nivel iberoamericano?, preguntamos desde Iberoamérica Humana. “Sería maravilloso. Lo haría ahora mismo pero con una serie de garantías“, asegura Joan. Unas garantías por las que ya vela su organización SOM Editorial Colectiva de cara a nuevos proyectos ofreciendo a los jóvenes iberoamericanos material de lectura hecho por ellos mismos a través de metodologías participativas.

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Joan Serra Montagut, de rodillas y camiseta negra, junto a uno de los grupos de escritura.

José Albil | @Ortizalbil

 

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