Todavía resonaban los últimos acordes del espectáculo cuando el músico uruguayo Julio Brum, uno de los miembros de la banda infantil ‘Los pájaros pintados’, vio entre el público a una niña que lloraba mansamente. Julio dejó a un lado su instrumento, bajó del escenario y se acercó a ella. -¿Te encuentras bien? –preguntó.

La niña, todavía con los ojos llorosos, levantó la mirada y le dijo que sí, que lloraba por la emoción de escuchar una música diferente.

-Señor –remarcó ella antes de que Julio volviera al escenario-, me encanta su país y quiero volver a él muchas veces más.

Aquella última frase le hizo ver a Julio el inmenso poder de transformación de la música. Porque la niña de apenas cinco años que se despidió de él como lo haría un extranjero que promete volver, ni siquiera había salido de su Uruguay natal para ver el espectáculo. El matiz que lo cambió todo fue otro: hija de campesinos, era la primera vez que pisaba un teatro y la música había derretido por completo y para siempre sus límites mentales y espaciales. Su despedida no fue un desliz. Ni mucho menos. Pues aquel lugar, al menos para ella, se había convertido en un mundo nuevo.

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Julio Brum

“Que niñas y niños puedan acceder a genuinos productos musicales no comerciales de otros países amplía sin duda sus horizontes estéticos, su sensibilidad y su perspectiva individual y colectiva”, explica Julio cuando le preguntamos hasta qué punto la música puede ser un elemento integrador. “Además, hay dos aspectos muy importantes: la potenciación y desarrollo de la autoestima y la construcción de la identidad cultural. Ambos son elementos centrales en el desarrollo de una cultura infantil latinoamericana”, remarca plenamente convencido.

La experiencia avala su teoría, pues Julio Brum es uno de los coordinadores del ‘Movimiento de la Canción Infantil Latinoamericana y Caribeña (MOCILYC)’. Una organización autogestionada por creadores, intérpretes y docentes latinoamericanos cuyo objetivo es promover la cultura musical en la infancia.Logo Movimiento Algo que escenifican cada dos años y siempre desde la diversidad, combinando la nacionalidad de los intérpretes del espectáculo de turno con respecto al lugar donde se represente. Así, desde La Habana, Maracaibo o Belo Horizonte hasta un total de diez ciudades latinoamericanas desde que comenzaran en 1994.

¿Un tango brasileño? ¿Una ranchera colombiana? No, es Iberoamérica

El próximo espectáculo de MOCILYC tendrá lugar en 2015 y, fieles a sí mismos, será una oda a la diversidad: bandas procedentes de Argentina, Uruguay y Colombia actuarán en Santiago de Chile gracias a la financiación[1] del programa iberoamericano ‘IberMúsicas’ al cual contribuyen nueve países de Latinoamérica.

Hablamos de una iniciativa de cooperación multilateral cuyo objetivo es fomentar el desarrollo y la integración del espacio musical iberoamericano, tanto entre los actores del gremio (músicos, intérpretes, docentes, escuelas, etc…), como en los diferentes estratos poblacionales. Entre ellos, la infancia, con la movilidad como elemento clave para la difusión e interiorización de valores.

Y es ahí donde IberMúsicas y MOCILYC conectan y son capaces de materializar la integración social. Julio lo ilustra con un ejemplo perfecto: “En 2001 me presenté con mi banda en Colombia y varios niños colombianos, estudiantes de música, descubrieron los ritmos del Uruguay. Desde entonces, ellos viajaron a estudiarlos a  mi país y hoy, algunos de ellos ya músicos profesionales, han creado una murga de estilo uruguayo en Bogotá: ‘Cuadrilla Murguera Bogotana’ y recientemente ganaron el concurso para la música del canal de cable de Bogotá usando una forma musical uruguaya”.

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Desde 2011, IberMúsicas ha financiado centenares de iniciativas como MOCILYC, algunas de las cuales se han desarrollado en la península ibérica. Multipliquémoslas por el número de asistentes a dichos eventos, sumemos el inmenso valor añadido de las nuevas tecnologías para trascender límites y tendremos el número de posibilidades de encontrar personas como aquella niña campesina de cinco años cuyo mundo se hizo más grande al compás de una murga. ¿Magia? ¿Utopía? No, sencillamente música.

José Albil | @Ortizalbil

[1] Las bandas argentinas ‘Naranja Dulce’ y ‘Pro Músicas para niños’ recibirán una ayuda total de 6500$. El espectáculo colombiano ‘Rabo e’ Nube’ 3500$ y el uruguayo ‘Palacatún’, un total de 3594$. Fuente: Resolución de Ayudas 2014-2015, IberMúsicas.

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